Planificar una boda es una experiencia agotadora. Queremos que todos los detalles sean perfectos y que nada quede al azar. Una vez hemos controlado los aspectos básicos se nos plantea una duda esencial en la que ni siquiera habíamos reparado antes, ¿cómo organizar las mesas del convite y en qué lugar vamos a colocar a cada invitado? Llegados a este punto os proponemos que optéis por la solución más divertida. La ceremonia ya estará concluida y el convite es el momento de esparcimiento en el que todos, y sobre todo vosotros, queréis disfrutar. Así pues, poned imaginación a la distribución de los invitados en el convite y el resultado será memorable. He aquí unos pequeños trucos:

• Salvo los lugares de más estricto protocolo, que exigen poner cerca de los novios a los padres, padrinos, y familiares directos, el resto de los invitados pueden ser distribuidos a vuestro entero criterio y preferencia. ¡Aprovechad esta ventaja!

Los parientes lejanos, esos que apenas conocéis, y que han sido invitados por mera cortesía podéis colocarlos lo más lejos posibles. En cuanto a aquellos otros invitados que, por algún motivo, no os caen excesivamente bien, podéis colocarlos en un lugar en que resulten menos visibles (de espaldas a vuestra mesa, tras una columna, etc)

Los amigos más marchosos y espontáneos deben ocupar un lugar privilegiado y estratégico para arengar a los invitados más pasivos y conseguir animar la fiesta.

• Nada puede ser más eficaz en el convite que colocar a ese amigo tímido y tierno del novio que nunca liga, junto a la exuberante prima de la novia, que está harta de quitarse los moscones de encima. El resultado de esta mezcla explosiva puede ser imprevisible, y quizá el preludio de una próxima boda.

• Otra opción consiste en poner a la invitada más guapa entre los colegas del novio. Y a ese invitado más atractivo, entre las amigas solteras de la novia. En ambos casos, el éxito de esta mesa está asegurado y vuestros amigos disfrutarán de lo lindo, aunque solo sea de una buena vista mientras toman el menú.

• Jamás subestiméis el poder de los niños en una boda. Igual pueden ser ángeles o demonios. Si, además, les ayudáis colocando juguetes en su mesa, no solo lograréis que disfruten al máximo sino que, además, acabarán por contagiar su entusiasmo al resto de los invitados. Así pues, colocad la mesa de los más pequeños junto a la mesa de los más mayores, y equilibraréis sus diferentes fuerzas.

• Reservad un lugar especial y privilegiado a los abuelos, alternando la ubicación de los de la parte de la novia y del novio. Se lo pasarán de lo lindo intercambiando recuerdos y experiencias de sus respectivos vástagos.

• Si tenéis un amigo o devoto o pelota, intentad colocarlo junto a vuestro jefe. Le hablará maravillas de vosotros, vuestro jefe se sentirá culpable de ser un tirano con vosotros, y quizá tras los efectos del vino y el cava, se sienta generoso y se decida, por fin, a subiros el sueldo.

• Y por último y más importante, , que no es otra que la pareja que ocupa un lugar privilegiado para siempre a vuestro lado.

¿Cómo ubico a los invitados en mi boda?
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